La universidad de Dallas me ha pedido enfervorecidamente que les dedicara un birrete a sus graduandos y profesores universitarios:
Dicho y hecho. Este profesor del área de Química Inorgánica ha sido el primero en lucir tan artístico elemento.
A cambio, he pedido poco. Tres millones de euros en concepto de derechos de autor, dos millones por la manufactura, uno por las molestias, medio por el viaje, y un bono para asistir de por vida a todas las fiestas universitarias a celebrar en la ciudad estadounidense.
¡Ah! Me permití la licencia de beber algo de ponche en la ceremonia de presentación. ¿Alguien puede explicarme por qué el ponche americano no tiene alcohol? Leches, con lo difícil que me resulta dejar al personal sin nada, gorroneo con nula satisfacción.